
El viaje estuvo bien, y el alojamiento también, pero el tiempo se comportó fatal. Dio la casualidad de que era la semana que en los calendarios está marcada como “Eisheilige”, la semana del granizo tras la cual viene el verano. Así que durante todo el fin de semana nos cayó una lluvia calabobos e hizo un frio como en invierno.
Leipzig tiene unos 500.000 habitantes, es más grande que Würzburg y los edificios del centro son más señoriales.
Leipzig es en parte famosa por varios músicos: Richard Wagner nació allí, Felix Mendelsohn y J.S. Bach trabajaron allí, también Robert Schumann y su mujer. No encontré ninguna estatua de Leibniz, que también nació allí; será porque no es músico.
La Thomaskirche es la Iglesia donde estuvo trabajando Bach durante 27 años, pero no pude entrar a ver el órgano.
La Nikolaikirche es una Iglesia famosa por ser el sitio de reunión y de manifestaciones durante la DDR hasta que cayó el muro de Berlin en 1989. Es románica por fuera y clásica por dentro.
Por la noche Laura y yo nos fuimos con la chavala del piso donde dormimos a un concierto de Reggae en un pub y al dia siguiente a las 6 de la mañana nos levantamos todas para coger el tren a Dresden.
Se aprecia la diferencia entre estas dos ciudades de Alemania del Este y las de aquí abajo. Aparte de que el acento es distinto, las calles están menos limpias y hay bastantes edificios por el centro y los alrededores abandonados o viejos y descuidados, pero merece la pena verlas.

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