domingo, 20 de junio de 2010

Viaje al Noreste: Berlin




Fue un viaje fantástico, con un grupo de 30 estudiantes internacionales, preparado desde la Universidad. Viajamos con el ICE (el tren rápido de Alemania), y visitamos cada día museos y monumentos, edificios importantes y barrios. Llegamos el sábado y nos quedamos una semana, que se pasó volando.


Berlín, a pesar de ser la penúltima casilla del Monopoly de Europa, la capital de Alemania no es nada cara. Tiene tantos habitantes como Madrid, pero está muy expandida, no hay muchos edificios altos. Hay un barrio en el este lleno de estudiantes y bares donde hay medios litros de cerveza a un euro y pizzas a dos. Me quedé sin embargo con las ganas de probar la cerveza berlinesa a la que le echan zumitos y cosas y es de colores...


En la parte este hay muchos edificios con arquitectura soviética, un poco feuchos.
Los barrios del oeste son los de los ricos y son más caros, y es donde están la mayoría de los momumentos.


La Puerta de Brandemburgo es el símbolo importante de la época en que Berlín era la capital de Prusia, y por delante de ella pasaba el Muro de Berlín. Cerca de esta puerta está el edificio del Reichstag, el Parlamento Alemán, cuya cúpula fue reconstruida en 1999 y es de cristal. Cualquiera puede entrar gratis con una audioguía y subir arriba de la cúpula, que es mejor que pagar 10 euros por el ascensor que sube a la torre de la televisión. Al Parlamento se puede entrar cuando hay políticos y escuchar sus decisiones (según la audioguía).



Después de la II Guerra Mundial, Alemania fue dividida en 4 sectores bajo el mando de los países aliados, y Berlín en sí también: EEUU en el sur, Reino Unido en el oeste, Francia en el norte y URSS en el este. En 1948 los sectores de los aliados se unificaron y constituyeron la RFA, la parte soviética pasó a ser la RDA, y el oeste de Berlín pasó a ser una "isla" dentro de la parte soviética.



En agosto de 1961 la RDA empezó a construir el muro para evitar el paso de ciudadanos hacia la parte oeste. Cambiaron el grosor varias veces y añadieron mecanismos que se autodisparaban en las vallas metálicas e hirieron de muerte a muchas personas.



Hay un museo junto al paso fronterizo Checkpoint Charlie donde explican con muchas fotos, recortes de periódicos y arte la historia del muro y las distintas estrategias de fuga. En 1989 el muro se abrió y en 1990 la RDA se unificó con la RFA.

Enfrente del edificio del Reichstg está el Tiergarten (que no es el zoológico). Este jardín está repoblado, ya que en la postguerra se cortaron los árboles para leña y para utilizar la tierra como huerto.


Los otros museos que visitamos fueron el Technikmuseum, el Jüdisches Museum (es un museo buenísimo con historia de los judíos desde la Edad Media hasta ahora, muy entretenido y moderno) , y el Pergamonmuseum (con restos arqueológicos de la ciudad de Pérgamo y de Babilonia entre otros).


Visitamos Potsdam, que está a media hora en S-Bahn. Potsdam es la capital de Brandemburg. Es pequeño pero tiene un jardín enorme, el Parks Sanssoucci, donde el Rey de Prusia Federico II el Grande construyó numerosos palacios.



Sólo la noche del miércoles conseguimos salir de marcha a una hora razonable, tras los intentos fallidos anteriores. Nos llevamos la impresión de que en Berlín entre semana todo cierra a las 00.00.
El jueves fuimos a la Ópera a ver Los cuentos de Hoffmann.

Berlín me resulta demasiado grande para mí, que el sitio más grande donde he vivido ha sido Sevilla, pero aún así tiene algo especial que me emociona. Si no fuera por el maldito tiempo alemán, quizás viviría algún tiempo allí.
Y este fin de semana está en Würzburg el festival de grupos de música alemanes e internacionales Umsonst & Draussen, que significa Gratis y Fuera.

viernes, 18 de junio de 2010

Viaje al Norte: Hamburg



Ana de Eslovenia nos falló, asi que una semana antes de irnos nos pusimos Laura y yo como locas a buscar Mitfahrer, albergues, y casas de gente del Coach Surfing. El miércoles 2 por la mañana, yo con las maletas hechas y la casa sin recoger, aún no sabíamos si iríamos o no. Lo decidimos dos horas antes deprisa y corriendo.
El Mitfahrer tenía pinta de cani, pero fue el mejor de todos, nos invitó a chucherías y nos puso en la radio la música que nos gustaba. No como el resto de Mitfahrers, que van a su bola, se comen un bocadillo en tus narices y ni te preguntan si quieres un cachito.
Llegamos a una estación en el sur y encontramos a una mujer que nos explicó como llegar a nuestro albergue, el funcionamiento del metro. Y al fijarse que estábamos solas, nos dio su numero de teléfono por si pasaba algo. Según los SMS que nos mandó visitamos lo siguiente:





La plaza del Ayuntamiento,  los canales que circulan por la ciudad y el lago Alster





El puerto y Speicherstadt (que es una zona de edificios de ladrillo visto, con aspecto de fábricas, que forman islas entre los canales)





El barrio de Saint Pauli de día y Rennbahn de noche, característicos por las casas pintadas, los hippies y las tiendas de segunda mano; y las discotecas y salas de streap-tease que nunca cierran; respectivamente (hay incluso una calle donde los hombres menores de edad y las mujeres no "pueden" entrar...)

El jueves me dio un ataque de migraña, seguramente por el solazo de todo el día andando y porque la noche anterior no domimos por culpa de los ronquidos de una mujer en nuestra habitación compartida. Seguramente estábamos dando un espectáculo esa noche por los pasillos del albergue: yo con mi cara de enferma, en pijama y con la cabeza mojada paseándome, y Laura, haciéndome compañía mientras se comía un pollo asado con las manos porque no le dieron cubiertos en el local...


Nos habíamos estado alimentando todo el fin de semana a base de bocadillos Estilo Estudiante mangados de la hora del desayuno. Así que cuando descubrimos nosotras por casualidad la calle de los bares portugueses y gallegos de pescaíto frito, el último día nos dimos un atracón.

lunes, 7 de junio de 2010

Viaje al Este II: Praha




Nos dejaron en una estación perdida de Praga al mediodía del sábado 22 de mayo. No teníamos ni coronas checas ni mapa, ni sabíamos donde estaba el albergue ni nosotras mismas. Pero una hora después, preguntando, conseguimos arreglárnoslas, cambiar dinero y llegar al alojamiento en metro.


 Este es el Muzeum, que está justo en una avenida grande de la ciudad. El tráfico es muy denso y la gente conduce un poco a lo loco, sin respetar ni semáforos ni paso de peatones. La ciudad está un poco destartalada, pero algunos ven en eso encanto. 



 El rio Vltava (Moldava en español) corriendo hacia el norte.



El domingo nos cogimos un tour gratis por la ciudad, pero la mujer no estaba muy alegre de tener que trabajar para unas pocas personas un dia de descanso e iba a toda pastilla. 

Visitamos el teatro, que no sale en la foto, pero sí sale la estatua de Antonín Dvořák, (que se pronuncia Dvorshak)
El barrio judío antes de demolerlo consistía en edificios ruinosos y ahora son edificios muy pomposos. El edificio marrón es una Sinagoga, y el otro edificio tiene dos relojes, de los cuales el de abajo está en hebreo y las manecillas giran en el sentido contrario.

Estatua de Franz Kafka, que representa las dos vidas que tuvo, trabajador de seguros es la parte de abajo, y escritor la de arriba.

Por la tarde visitamos el zoo de Praga.

El lunes fuimos a visitar el Castillo, que en realidad se refiere al conjunto de palacios e iglesias,al "barrio" donde vivía la realeza.

Por la tarde empezó a llover, así que decidí hacer el tour de la Ciudad enterrada bajo Praga. Tras las muchas inundaciones que sufrió Praga por los desbordamientos del río, hace unos siglos decidieron subir el nivel de la ciudad una planta. Se techaron las calles con bóvedas y lo que antes era planta baja pasó a ser sótano. El tour sólo consiste en visitar los bajos de la Torre del ayuntamiento y algunas casas de alrededor conectadas por estos túneles, pero es curioso. Durante la guerra servían de escondrijo.


En la torre del ayuntamiento está el famoso reloj astronómico, y debajo, el segundo círculo es un calendario que marca los meses y los 365 días ( no sé como soluciona el problema de los años bisiestos).


El martes cruzamos toda la ciudad a pie de nuevo hasta la misma estación de tren perdida, porque era el punto de encuentro con nuestro Mitfahrer, que nos condujo a casa.