lunes, 7 de junio de 2010

Viaje al Este II: Praha




Nos dejaron en una estación perdida de Praga al mediodía del sábado 22 de mayo. No teníamos ni coronas checas ni mapa, ni sabíamos donde estaba el albergue ni nosotras mismas. Pero una hora después, preguntando, conseguimos arreglárnoslas, cambiar dinero y llegar al alojamiento en metro.


 Este es el Muzeum, que está justo en una avenida grande de la ciudad. El tráfico es muy denso y la gente conduce un poco a lo loco, sin respetar ni semáforos ni paso de peatones. La ciudad está un poco destartalada, pero algunos ven en eso encanto. 



 El rio Vltava (Moldava en español) corriendo hacia el norte.



El domingo nos cogimos un tour gratis por la ciudad, pero la mujer no estaba muy alegre de tener que trabajar para unas pocas personas un dia de descanso e iba a toda pastilla. 

Visitamos el teatro, que no sale en la foto, pero sí sale la estatua de Antonín Dvořák, (que se pronuncia Dvorshak)
El barrio judío antes de demolerlo consistía en edificios ruinosos y ahora son edificios muy pomposos. El edificio marrón es una Sinagoga, y el otro edificio tiene dos relojes, de los cuales el de abajo está en hebreo y las manecillas giran en el sentido contrario.

Estatua de Franz Kafka, que representa las dos vidas que tuvo, trabajador de seguros es la parte de abajo, y escritor la de arriba.

Por la tarde visitamos el zoo de Praga.

El lunes fuimos a visitar el Castillo, que en realidad se refiere al conjunto de palacios e iglesias,al "barrio" donde vivía la realeza.

Por la tarde empezó a llover, así que decidí hacer el tour de la Ciudad enterrada bajo Praga. Tras las muchas inundaciones que sufrió Praga por los desbordamientos del río, hace unos siglos decidieron subir el nivel de la ciudad una planta. Se techaron las calles con bóvedas y lo que antes era planta baja pasó a ser sótano. El tour sólo consiste en visitar los bajos de la Torre del ayuntamiento y algunas casas de alrededor conectadas por estos túneles, pero es curioso. Durante la guerra servían de escondrijo.


En la torre del ayuntamiento está el famoso reloj astronómico, y debajo, el segundo círculo es un calendario que marca los meses y los 365 días ( no sé como soluciona el problema de los años bisiestos).


El martes cruzamos toda la ciudad a pie de nuevo hasta la misma estación de tren perdida, porque era el punto de encuentro con nuestro Mitfahrer, que nos condujo a casa.

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