miércoles, 28 de julio de 2010

Juan Andrés tonto tú

Ayer despedí a mi familia en el aeropuerto de Frankfurt.


Llegaron el día 20 de Julio, para hacer un viajecito por Alemania. Fuimos con el coche alquilado desde Frankfurt hasta el macizo del Harz, un parque natural por el centro de Alemania, en Nieder-Sachsen. Las tres primeras noches dormimos en Goslar, un pueblo muy bonito con casas que fueron construidas entre los siglos XVI y XVIII, la época de cuanto estuvo en auge.




El segundo día nos fuimos a explorar el Harz. Desde Torfhaus hay senderos por el campo, y uno que lleva hasta el Brocken, el pico más alto de la zona. Eran 7.5 km aproximadamente, pero nosotros anduvimos 3/4 partes y nos dimos la vuelta. Por allí también hay un camino que hizo Goethe, que dicen que le inspiró para escribir "Fausto".



Por la tarde quisimos ir a unas cuevas camino de Elbingerode, pero justo cuando estabamos casi llegando, había unas obras en la carretera y tuvimos que dar la vuelta. Un camionero nos avisó, pero no me fie. Quisimos ir también al Castillo de Wernigerode, pero estaba lloviendo y había que subir una cuesta muy larga andando, además había dolores de cabeza, así que nos echamos una siesta en el coche en el aparcamiento y a casa de vuelta.

Al día siguiente fuimos a Quedlinburg por la mañana y por la tarde a Thale, en Sachsen-Anhalt, de donde salen muchos más senderos para caminar por el campo, pero nosotros subimos con uno de los dos teleféricos al pico de Hexentanzplatz (donde las brujas de los cuentos alemanes bailan). 












Después de Goslar bajamos hacia Göttingen, que en realidad no tiene nada. Es una ciudad universitaria pero no es muy bonita de visitar. Esta foto es en la fuente de la Plaza del Mercado.

Allí sin embargo nos encontramos al grupo de músicos callejeros que tocaron en Goslar los días anteriores, (dos acordeones, una trompeta, un contrabajo de 3 cuerdas y un pariente de un piano con patas desmontables que se transporta en una carretilla). ¡Nos reconocieron y todo!
Dormimos en Göttingen y al día siguiente fuimos a Würzburg, donde mi familia se quedó otras 2 noches:
     
     - ...room 122
     -??... Good night...




Me harté de comer en este viaje, gracias por invitarme papá y mamá. Cuando os fuisteis me entraron ganas de volverme a mi casita, estoy ya cansada de tantos alemanes, menos mal que me queda vuestro jamón, el salchichón de la abuela y los frutos secos de Charo. ¡Besos a todos, y nos vemos en poco tiempo!

lunes, 12 de julio de 2010

Lluvia y cebolla

Está cayendo ahora mismo una tormenta de verano. Le ha costado la verdad... en el mapa del tiempo Würzburg era una isla de calor entre ciudades lluviosas. Ya olía demasiado a paja seca como en Miajadas o como en la UPO cuando los exámenes.
Mientras tanto, hago tortilla de papas para la gente de mi laboratorio. Les encanta.

Mi tiempo aquí se acaba y me estoy empezando a agobiar, porque hay tantas cosas que aún no hecho y veo que me quedo solita. La gente está haciendo los exámenes y se van a sus respectivos países en cuestión de semanas. Los que son de aquí hacen masters fuera o acaban ya sus estudios y se van con sus padres. Y eso me pone triste. No me gusta que la gente que he conocido y a la que he cogido cariño se vaya. No me gusta que la gente viva tan lejos unas de otras, o que ni siquiera sepa donde van a vivir el año que viene o los siguientes... la gente empieza sus vidas fuera de la Universidad (tanto aquí como en España), y el contacto se irá perdiendo... aunque espero que no, porque pienso visitar a la gente que es más importante para mí allá donde estén.
Le dije a alguien una vez que el mundo es demasiado grande, y me contestó: No, los billetes de avión son demasiado caros.
Y es verdad, el mundo ya no es tan grande para mí, ( físicamente sí, no se puede dar la vuelta al mundo en un fin de semana, pero no me parece tan imposible ni loco pensar en visitar cada país). Me puedo pasear por Australia y por Alemania como Pedro por su casa. Y eso me hace feliz. Pero también me agobia pensar que no me dará tiempo antes de hacerme vieja! ¡Si ni siquiera me ha dado tiempo hacer lo que había pensado en este semestre... necesitaría dos vidas y media para hacer todo lo que quiero hacer antes de ser una jubilada en zapatillas!

Bueno, las patatas ya están listas.

jueves, 8 de julio de 2010

+38ºC

Ya se siente el verano, ¡por fin! Alemania se despierta en Julio, a las 5 de la mañana.
De repente hay muchos conciertos en la calle, festivales, teatro, barbacoas... Los "jardines de cerveza" abren y nadie se queda en casa. Las niñas toman el sol en bikini en los parques, los estudiantes se van al río, y los turistas aparecen por las calles del centro. Ya puedo decir que me quiero queda aquí, porque ahora es cuando más se disfruta. Se pueden hacer más cosas aparte de siempre salir a los mismos lugares donde van los Erasmus a emborracharse. Y he aprendido a tener mi propio Erasmus, hago lo que me da la gana con la gente que me da la gana sin tener por qué seguir a la masa de extranjeros. La pena es que me queda ya sólo mes y medio aquí.
El penúltimo fin de semana de junio fuimos al Sonst und Draussen.


El 24 de Junio fue el Campus Lichter, arriba en el Campus, había grupos de gente tocando, casetas de comida y bebida, malabares y muchos estudiantes.




El 30 de Junio fue la Internationales Abend, un invento de la oficina de extranjeros de aquí. Los estudiantes montaron mesas con información de sus países en el Botanischer Garten, exposiciones de fotos de Erasmus y hubo música y malabares también. Es un excusa más para conocer gente y hablar, porque muchos puestos era muy sosos, excepto algunos como el de Rumanía.



Después nos fuimos corriendo con la bici a toda pastilla a la fiesta del vino del jardín de la Residenz antes de que cerraran las casetas. El río se ve así de bonito ahora.


El sábado de la semana pasada hizo el dia más caluroso del año y me fui de excursión en una furgoneta con un coordinador Eramus para los suecos, Johan, y un puñado de extranjeros más. Visitamos dos pueblecitos de al lado de Würzburg por la mañana; Dettelbach y Volkach, que están a la orilla del Main. Por esa zona el río va haciendo curvas y en los campos de alrededor hay muchos viñedos.




A almorzar fuimos a una Festung que hay por allí cerca convertida en restaurante, y nos pusimos púos. Para bajar la comida nos fuimos a un lago a nadar, y ¡allí entre los matojos secos encontramos un Coche de los Helados! A las 16.00 condujimos hacia Würzburg para ver en un bar ganar a Alemania contra Argentina.

El domingo hubo una fiesta en el Denklerblock, que es un conjunto de edificios donde vivían los obreros de las fábricas y ahora viven los estudiantes hippies. Montan en el patio interior una fiesta entre todos donde bajan sofás, lámparas de papel, comida y bebida y tocan grupos. Es una de las fiestas más famosas entre los estudiantes alemanes de Würzburg.


Ayer por supuesto quedamos Laura, Natalia y yo con nuestros amigos alemanes a ver el partido Spanien gegen Deutschland. Los alemanes también lloran. O al menos les brillan los ojos de pena. aún así nos fuimos todos a celebrar a la Sanderstrasse, la calle de los bares donde se ve el fútbol y se celebra, gane quien gane.



Hoy he ido al laboratorio y todos los alemanes que se rieron de mí ayer, han venido a saludarme y a pedir la tortilla que les prometí si perdían. ¡Pero tendrán que esperar hasta el lunes! En el laboratorio me tienen ya cariño, a pesar de que de vez en cuando se me escurre algo de las manos y lo parto. O de que me intento escaquear de las presentaciones de los miércoles a las 9 de la mañana. De todas formas estoy un poco estresada porque me queda un mes ¡¡y no tengo resultados para mi proyecto!!