lunes, 12 de julio de 2010

Lluvia y cebolla

Está cayendo ahora mismo una tormenta de verano. Le ha costado la verdad... en el mapa del tiempo Würzburg era una isla de calor entre ciudades lluviosas. Ya olía demasiado a paja seca como en Miajadas o como en la UPO cuando los exámenes.
Mientras tanto, hago tortilla de papas para la gente de mi laboratorio. Les encanta.

Mi tiempo aquí se acaba y me estoy empezando a agobiar, porque hay tantas cosas que aún no hecho y veo que me quedo solita. La gente está haciendo los exámenes y se van a sus respectivos países en cuestión de semanas. Los que son de aquí hacen masters fuera o acaban ya sus estudios y se van con sus padres. Y eso me pone triste. No me gusta que la gente que he conocido y a la que he cogido cariño se vaya. No me gusta que la gente viva tan lejos unas de otras, o que ni siquiera sepa donde van a vivir el año que viene o los siguientes... la gente empieza sus vidas fuera de la Universidad (tanto aquí como en España), y el contacto se irá perdiendo... aunque espero que no, porque pienso visitar a la gente que es más importante para mí allá donde estén.
Le dije a alguien una vez que el mundo es demasiado grande, y me contestó: No, los billetes de avión son demasiado caros.
Y es verdad, el mundo ya no es tan grande para mí, ( físicamente sí, no se puede dar la vuelta al mundo en un fin de semana, pero no me parece tan imposible ni loco pensar en visitar cada país). Me puedo pasear por Australia y por Alemania como Pedro por su casa. Y eso me hace feliz. Pero también me agobia pensar que no me dará tiempo antes de hacerme vieja! ¡Si ni siquiera me ha dado tiempo hacer lo que había pensado en este semestre... necesitaría dos vidas y media para hacer todo lo que quiero hacer antes de ser una jubilada en zapatillas!

Bueno, las patatas ya están listas.

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